jueves, 8 de abril de 2010

Ver no es mirar

Ver siempre es…
esperar aquello que se va a ver.

En el ojo de mi mente, visualizo un detalle.

¿Se puede hablar de una mirada a partir de una cámara sin visor?
Para el psicoanálisis: mirar no es sinónimo de ver.
Lacan lo distingue en el seminario de los años 63/ 64: “Hace falta que la vista esté excluida del espacio de la sesión analítica para que la mirada tenga su mayor potencia” La ceguera parcial de los ojos, provocada por la posición acostada en el diván, contrasta con la luminosidad psíquica de una mirada inconsciente, núcleo de muchas de las manifestaciones clínicas. Esta mirada nuclear puede surgir como acto de mirar o como la satisfacción que este acto procura. Lacan la llama goce –objeto u objeto “a”
No hay sorpresa en el ver, porque se trata de algo que se relaciona con el reconocimiento El que ve son los ojos corporales, el que ve es el yo. El yo que no sabe, que desconoce, que forma parte de la imagen y la imagen forma parte de él. El yo solo percibe aquellas imágenes en las que se reconoce. La mirada es el objeto que está ligado no a los ojos sino al orificio palpebral que puede ser también la hendidura de la pupila. La mirada surge cuando somos enceguecidos por un foco de luz proveniente de la pantalla reflejante del Otro. Esa chispa despierta un mirar interno, un mirar inconsciente, que ya no tiene que ver con el yo imaginario. Ese mirar inconsciente es un acto pulsional, desencadenado por la luz que viene del Otro. Entre ellos se va a producir el movimiento del circuito de la pulsión escópica”.
Freud habla de una mirada hacia adentro, una mirada interna, una mirada interior a diferencia del ver que se desplegaría hacia fuera.
¿Cómo se ligarían el ver y el mirar? ¿Puede existir un mirar despojado del ver?
Nasio liga estos dos conceptos.: “No hay mirada sin visión, no hay mirada sin todo el contexto imaginario que da lugar a ella. Hace falta la pasión de lo imaginario para que haya nacimiento de una pulsión.
Este mirar interno, está en relación a las características particulares de este proceso de creación que se pone en juego. Durante el mismo se implementan diferentes dispositivos arte terapéutico que se despliegan dentro de una dinámica grupal.
La cámara y la imagen que se forma dentro de ella y aún mismo las fotografías que se obtienen, son utilizadas como soportes simbólicos. La cámara en este caso es un objeto moldeable, transformable, un espacio vivo.
La propuesta no está ligada a registrar con ellas algo de lo que veo en la realidad inmediata, sino por el contrario en crear imágenes no vistas.
La fotografía como “el arte de dibujar o escribir con la luz” la podemos descubrir y reinventar a cada paso de la fotografía.
La luz deja sus huellas de una manera particular, a partir de la construcción de un determinado diseño, de un soporte sensible más lento y de un particular tratamiento del tiempo.
La fotografía deja de ser ahora el “arte del instante” para convertirse en el “arte del momento” de varios segundos o hasta a veces minutos. En este lapso de tiempo la luz dibuja con cierto misterio, y es el azar el que se apodera de la imagen...
Es el mismo misterio el que me acerca a este tipo de fotografía....

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