
Impetuosamente, el golpeteo y el ruido de mis tacones me afianza al suelo… con vehemencia el cante-hondo alza la voz como en una protesta… el aplauso en mis manos llama a la concurrencia, los holanes de mi falda arman una revuelta… la herencia de los moros fusiona la vida andaluza y apasionadamente gozan hospedadas en mi cuerpo.
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